La Pregunta mas importante de la Entrada Triunfal

En estos días se celebra una jornada a la que, comúnmente, se le conoce como la semana mayor la semana santa.Para los cristianos, es un espacio útil en pro de recordar con gratitud la gran salvación que Cristo nos dio al morir en la cruz. Cuando maduramos en el conocimiento del evangelio, sabemos que, en Cristo, no hay realmente una semana mayor que otra, ni siete días más santos que los demás, sino que diaramente podemos decir: Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él (Sal 118:24). Por tanto, no dejamos la celebración de nuestra salvación para cuando llegue el mes de Abril, sino, diariamente nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Ro 5:2). Mas, es honorable que enfaticemos en estos días la misericordia divina, a través de la cual Cristo nos dio vida eterna. Debemos aprovechar esta jornada para anunciar que Jesús murió cargando nuestros pecados y recibiendo en sí mismo el castigo divino que merecíamos (Isa 53:5,6)). Es útil esta semana mayor para agradecer a Cristo el que nos haya sustituido en la cruz, cuando la justicia divina demandaba la muerte por nuestro pecado innato (Gn 2:7; Ro 3:23). Es buena la semana santa para abrir los ojos de los ciegos, a fin que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios (Hch 26:18).

Ahora, el día que dio inicio la semana de la pasión, muerte y resurrección del Señor, Él fue aclamado con gozo por una multitud que había visto las maravillas que había hecho. En su glorificación todos decían:¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas! (Lc 19:37,38). El relato, además, contiene el hecho que mientras Jesús cabalgaba en el pollino, la multitud tendía sus mantos en el camino, mientras otros cortaban ramas de los árboles y las tendían igualmente en el camino. Entonces, los que iban delante y los que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David!… (Mt 21:8,9). Aquella alabanza en la Entrada Triunfal, dio lugar a una pregunta por parte de los residentes de Jerusalén. Al llegar Jesús a la ciudad, la gente admirada inquirió: ¿Quién es este? (Mt 21:10). Sin dudas, el propósito principal de toda la Biblia es ofrecerle al hombre la respuesta a esta singular interrogante. Por no conocer su contestación acertada, los hombres se pierden eternamente. Por ejemplo, cuando los habitantes de Jerusalén preguntaron por él, ignoraban su necesidad inminente de salvación. Pero, no sólo ellos, sino los mismos que les dieron la respuesta instantánea, no entendían del todo quién era Aquel que entró el primer día de la semana aclamado como Rey. 

Al responder: Este es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea, estaban diciendo la verdad. Él es el profeta que habría de venir al mundo (Hch 3:22). Pero,dejaban de decir que él había venido del cielo como el Verbo hecho carne para morir por nosotros (Jn 1:14 a). La respuesta tampoco contenía la verdad que antes que él estuviera en el vientre de su madre, estaba con el Padre y se nos manifestó (1 Jn 1:2). No sabían que antes que Abraham fuese, él es (Jn 8:58). Los que aclamaron ¡Hosanna al Hijo de David! no aludieron a la maravilla más grande que haría el Señor cinco días despues de aquel grito de alabanza: Él iría al Calvario a recibir el castigo correspondiente al pecado humano, sustituyéndonos en la cruz y haciendo el milagro de justificarnos para con Dios (Ro 5:1).  

El reto más grande de la iglesia de todos los tiempos ha sido brindarle al mundo la respuesta exacta a la pregunta, ¿Quién es Jesús? Hoy aun hay tanto desconocimiento respecto a él, y la apostasía amenaza tan cruelmente, que los ministros debemos considerar seriamente como nuestro deber, el  evangelizar la iglesia. Es que muchos amados que profesan fe en Jesús no pueden explicar, ni siquiera, la maravillosa fusión entre su divinidad absoluta y su clara humanidad. Si preguntamos a un grupo de creyentes qué sucedió realmente en la cruz, posiblemente algunos no puedan ver más allá del madero, de los clavos, la corona de espinas y los verdugos que ejecutaron su crucifixión. Por tanto, es indispensable que los ministros hagamos lo que hicieron los apóstoles de Jesucristo al principio: … todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo (Hch 5:42)Sobre Él hay mucho qué enseñar y predicar. Los inconversos deben tener a un Felipe que vaya a ellos y les predique a Cristo (Hch 8:5). Si creen y lo aceptan como Salvador, serán salvos por la gracia divina, como pasó en Samaria (8:12). Los que ya somos discípulos, necesitamos que se nos enseñe de Cristo todo el resto de nuestra vida. Es de Él que trata toda la Biblia. Miremos:

Es en él que encaja la Ley, porque Jesús es el único que cumplió sus requerimientos morales (Isa 53:9; Mt 5:17). Además, porque la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo (Gl 3:24) Es en él que la historia sagrada halla sentido, porque cada hecho alumbra a la necesidad de un Rey, cuyo trono sea firme para siempre (2 S 7:12,13). Es en él que la poesía bíblica halla su correcta armonía, porque Cristo es la fuente de la inspiración del poeta (Sal 45:2). En él los escritos proféticos tienen concordancia, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía (Ap 19:10). Cuando se encarnó y habitó entre nosotros (Jn 1:14), Juan el Bautista lo reconoció como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1:29). Pedro lo identificó como el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mt 16:16)). Nicodemo testificó de él como el Maestro sobrenatural (Jn 3:1,2). La mujer samaritana lo experimentó como el Mesías (Jn 4:25,26). María Magdalena fue testigo de su poder libertador (Mr 16:9). El ex ciego de nacimiento alcanzó a verlo como el Hijo de Dios (Jn 9:35-38). Tomás, lo adoró como su Señor y Dios (Jn 20:28). Jairo, la viuda de Naín, así como Marta y María, lo palparon como el dador de la vida, porque la hija de Jairo, el hijo de la viuda y Lázaro fueron resucitados por su poder (Mt 9:18,19; 22-26; Lc 7:11-17; Jn 11). Uno de los dos ladrones que estaban crucificados cerca de Jesús, fijó su mirada en él como el Rey venidero (Lc 23:42). El centurión que ejecutó su crucifixión lo confesó como el verdadero Hijo de Dios (Mr 15:39). Y aunque la lista de los que han experimentado a Cristo es larga, estos pocos ejemplos se han colocado aquí para mostrar nuestra necesidad de reconocerlo hoy como aquel en quien estamos completos (Col 2:10). “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro 11:33).

Amados, oro para que los eventos de los cuales se van a hablar esta semana, nos confirmen en la fe, a fin que amemos más al autor de nuestra salvación. Si miramos al glorioso Señor Jesús con fe, seremos transformados en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Co 3:18). Esta será nuestra meta: llegar a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef 4:13).  

Deseo que este Eco Pastoral nos haya ayudado a responder la pregunta más importante de la entrada triunfal: ¿Quién es éste?
 

Con amor cristiano, tu servidor, 

Pst Eliseo Rodríguez

www.iglesiamontedesion.org

www.christianzionuniversity.org

www.quedicelabiblia.org

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El Dr. Eliseo Rodríguez es el Pastor Principal  de la Iglesia Evangélica Monte de Sion en la ciudad de Miami. Es además el Director y Fundador de Christian Zion University, y escritor de varios libros, tales como, El Cordero Inmolado, Acontecimientos del Fin, entre muchos otros. El pastor, posee una vasta experiencia en el campo misionero Internacional. Ha viajado por Norte, Centro, Sur América, El Caribe, el Medio Oriente y el Norte de África, llevando las Buenas Nuevas de Salvación y Equipando al Cuerpo Ministerial. .

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David Sebastian Arrighi para Aquí Argentina


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